¡¡¡Han tirado a mi vaquita!!!

Hace algunos meses oí esta historia que a continuación os comparto. Y quizás, al leerla, os pase como a mí, que penséis en cual es vuestra vaquita. Yo lo vi claro, desde el primer momento que la escuché, pero nunca tuve el valor de deshacerme de ella.

Meses después, alguien decidió que tenía que tirar a mi vaquita por el barranco. Fue así, sin más, de repente, sin previo aviso, después de 8 años de entrega y dedicación, de sacrificio. Y aunque a nadie le interese ahora mi historia (que por eso no la cuento), quiero que hagáis una reflexión y penséis que es aquello que os limita en vuestras vidas, y lo despeñéis también por el barranco. Yo no tuve el valor de hacerlo pero creo que el discípulo lo ha hecho por mí.

La quería mucho (a la vaquita), no voy a negarlo ahora. Tanto me empeñaba en conservarla, que estaba totalmente atada a ella, y atada de pies y manos en muchos sentido. ¿Qué va pasar ahora? No lo sé…a ratos me preocupa demasiado y a ratos no lo pienso. Porque, como dijo John Lenon “la vida es lo que te va pasando mientras tú te empeñas en hacer otros planes”. Los míos se han derrumbado y, la verdad, no tengo plan B, de momento…

La historia de la vaquita

Un Maestro Sabio y su discípulo caminaban por un bosque cuando a lo lejos vieron una casa de madera. La casa tenía un aspecto miserable, decadente. El Maestro decidió hacer una visita al lugar.

El Maestro y su alumno se despidieron y siguieron camino. El Maestro Sabio le ordenó a su discípulo que regresara a aquel lugar y matara a la vaquita. El joven, espantado, cuestionaba la orden de su Maestro, pues era el medio de subsistencia de aquella familia. Sin saber si hacía bien o mal, obedeció y fue a buscar a la vaquita. La cogió, la llevó hasta un precipicio cercano y la arrojó, viéndola morir. Aquella escena se quedó gravada en su memoria durante mucho tiempo.

Unos años después, movido por la culpa, el joven discípulo volvió a la casa para pedir perdón a la familia. Cuando llegó al lugar, lo vio todo muy cambiado, aquella casa ya no era una cabaña miserable sino una preciosa casa hecha de ladrillos, con un precioso jardín lleno de árboles frondosos, plantas y flores. Además todos llevaban bonitas ropas de alta calidad.

El alumno sorprendido le preguntó al padre de familia: -¿Qué ha pasado aquí? Y este le contó: -Nosotros teníamos una vaquita y un día, misteriosamente, sin saber cómo ni porqué, se cayó por el precipicio.Como vivíamos de ella, tuvimos la necesidad de hacer otras cosas. No hubo más remedio que espabilar y poco a poco fuimos descubrimos habilidades que desconocíamos.
Gracias a ello ahora vivimos muy bien, más cómodamente y mejor que antes.

 

Creo que la historia lo dice todo, ahora toca que cada cual analice si tiene también una vaquita y si, quizás sea, también, momento de tirarla. En mi caso, alguien lo ha hecho por mí, y solo el tiempo dirá si debo darle las gracias. Ahora, tengo miedo, pero también tengo ganas de reinventarme.

Un pensamiento en “¡¡¡Han tirado a mi vaquita!!!

  1. Pingback: El camino – Poesía de Papel

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