El reloj

Había un viejo reloj que sonaba como antaño,
el tic tac que iba midiendo el pasar del tiempo,
yo sentía todo el tiempo que habían robado
una parte de mi con aquel beso;

y, entre besos, el tic tac seguía sonando,
y sonaba el mismo son, pero de lejos,
y así, lejos, habían quedado madrugadas
que mendigaban «te quieros».

Hoy corría otro tic tac, aun más deprisa,
que entre risas trajo un día nuevos sueños,
pero aquel tic tac lejano perseguía
aún los días
y exiliados los recuerdos se perdían
y volvían aquella noche en que me acerqué al tictac…

Y me dijo otro tictac…
sigo corriendo…

Suave otoño

Y este sol que decidió quedarse
a vivir en estas playas,
roba el abrigo al invierno
que se asoma a la ventana;

la luna que se ha quedado
a recibir la mañana,
y yo deambulo en silencio
por las aceras mojadas;

y aunque se acerca el invierno
a tus playas soleadas…
este suave otoño vive
en el fondo de mi alma.

RESISTE

Imagen: Europa Press

Alza tus manos de nuevo
y lucha, como un día fuiste
y grita de enfado e ira,
Cádiz, resiste.

Que un día fuiste caballero
de escudo y batallas grises
y peleaste como nunca
Cádiz, resiste.

Siempre callada en el sur
pandereta y risas tristes
renace de tus cenizas
Cádiz, resiste.

Tu bandera por bandera
las lecciones que nos diste
que se bajen de las tablas
Cádiz, resiste.

Con tu pan, que no se juegue
protege a quien protegiste
a tu gente, tus derechos
Cádiz, resiste.

Y da alas a este mundo
que se hunde…
RESISTE

Hay muchas formas de luchar, cada uno lucha como puede, y yo lucho con mis palabras. En apoyo a todos esos trabajadores de Cádiz (y de todo el mundo aunque centralice estos versos en mi tierra) que luchan por sus derechos.

Tus ojos

Azul de cielo en tus ojos,
que me roban la mirada,
sonrisa eterna en tus labios,
que se clava en mis entrañas,
y esos brazos…
esos brazos que me atrapan.

Si me faltas, vida mía, se va contigo la magia,
por eso puedes llevarte mis noches y mis mañanas,
pues ya no hay días sin ti
ni despertar sin la calma
de tenerte aquí a mi vera
y hablarte, ya sin palabras.

Azul de cielo en tus ojos
que me roban la mirada
y te llevaste por siempre
mi corazón y mi alma.

La tempestad de tu mar

La tempestad de tu mar
siempre me calma,
pues se lleva embravecida las piedras
que hay en el alma,

y se traga las playas de arena
y en su locura,
de salvaje se pinta la cara
de la amargura;

la tempestad de tu mar mientras paseo,
suena fuerte y se lleva los gritos
de mi cabeza,

la tempestad de tu mar pinta de espuma
la balada que trae al chocar con las rocas, la luna
va a vestirse de gala esta noche
a la una
yo la espero llegar mientras miro
tu tempestad…

y la calma me invade a tu lado,
una vez más.

#DíaDeLasBibliotecas

Ayer se celebraba el Día de las Bibliotecas y este fue mi especial homenaje en redes a estos lugares mágicos donde todo es posible. La imagen es de un buena amiga, Lourdes Galindo, que quiso prestar su pluma para completar estos versos. Hoy los comparto por aquí, y lo hago hoy no porque vaya un día tarde, sino porque el día de las bibliotecas, de los libros, de la lectura, de la cultura, del arte en general, debieran ser todos. ¡¡Espero que os guste!!

Hojas de otoño

Las hojas se amontonan en la acera,
como los recuerdos,
como las veces que te caes y te levantas,
como los pasados sueños,

miran arriba y esperan
que otras sigan cayendo,
como las lágrimas cuando pintan
de cristalino los besos;

y se amontonan con ellas
mis días de abrazos y de “te quieros”
que no quisiera que acaben
aunque sé que corre el tiempo;

y las hojas se amontonan en la acera
para esperar el invierno,
aquí el sol aún sonríe
en este otoño…silencio.

Dos amores

Me he enamorado de nuevo
cuando moría de amor,
ahora tengo dos amores
dentro de mi corazón.

Una alegre primavera,
la otra, verano de sol,
una, la risa alocada
la otra, ternura y calor.

Abril el loco pasaba
cuando tus ojos al son
de lluvias de primavera,
se abrían como una flor;

y junio de azul templado
se acababa entre color
cuando tus manos llegaron
a agarrarme sin temor.

Dos veces quedé temblando,
anestesiada de amor,
desnuda, sin saber nada,
renaciendo entre dolor;

y conseguisteis dos veces
agrandar el corazón
y ya no hay días, ni noches,
sólo estáis vosotras dos
agarradas de mis manos,
entonando una canción.

Se acerca

El otoño se acerca,
con su vestido gris plata envolviendo las calles,
que se visten de hojas con el traje de un árbol.

El otoño se acerca,
se adormecen las tardes poco a poco sin tregua,
las mañanas despiertan con el grito de un niño.

El otoño se acerca,
el azul de los mares parece un espejismo al calor de los días
que escapan al propio otoño,
días efímeros, reflejo de un verano que se apura.

El otoño se acerca,
la rutina te agarra sigilosa la mano
y se va el sol cansado.

El otoño se acerca… irremediablemente.

Verano en el calendario

Y en este verano que se traga
los días del calendario,
he vuelto a quedarme muda
de tanto amor, a destajo.

En este dulce verano
que sabe a paz, a esperanza,
a amaneceres desnudos,
a la risa de tu infancia,
a tu inocencia bendita,
a tu olor puro en mi cama.

En este mágico verano,
que quisiera fuese eterno,
he pintado de colores
con vuestras manos, mis sueños,
le he dicho al reloj que pare,
mire cara a cara al viento,
he descansado a la sombra
para decir que te quiero,
busqué al diablo buscando
que parara en julio el tiempo…

Pero agosto se va tragando, también,
los días del calendario…