Poesía Breve (Un reto con “defectos”)

¡¡Feliz Lunes!! Hoy vamos por otro reto de los que nos lanzan en redes que da lugar a un poema breve (poemas en un tuit podríamos llamar también a esta sección). En esta ocasión había que utilizar esta frase “el cariño más perfecto es tolerar los defectos”. Y salió este poema 🙂

El cariño más perfecto

es tolerar los defectos,

porque son esos defectos

qué nos hacen imperfectos

los que también hacen únicos

muchos de nuestros momentos.

 

Y así te quiero, mi vida

con virtudes y defectos,

sin prisas, sin perfecciones,

único, parando el tiempo.

Soneto del mes de enero

 

Este mar de enero que sabe
a libertad por momentos,
que adormece el pensamiento
y hasta la razón si cabe;

que ya no hay soles, ni mares
que apaguen este escarmiento,
ni curen los sentimientos,
ni nos inviten a un baile;

pero aquí siento que el tiempo
se ha parado y nos perdona
y no son lastres las horas

y hay sol, y parece un cuento,
y sino es, me lo invento
si estoy contigo aquí, a solas.

 

Colaboración de esta semana en Poémame

Te miro

 

Te miro,

y lo cierto es que ya no se muy bien como mirarte,

si hacerlo con la nostalgia de quien perdió la infancia contigo

o hacerlo con el cariño de quien te tiene, a ratos, en la distancia.

 

Y a veces me sueño dormida en tus brazos,

con esa paz escondida que me regalas,

y temo tu abrazo, tu noche infinita,

tus sueños perdidos, tus rosas marchitas,

y temo, quizás, querer quedarme contigo,

volver al pasado, de días sin abrigo;

 

y puede que tema perder el ahora,

los sones que marca este mar que, escondido,

me salva de sueños rotos, me enseña otros,

me dicta sentencia en la arena del olvido,

me calma, me atrapa, me suelta de nuevo,

se lleva mi alma sin más, mis días heridos…

 

Pero ahora que lo pienso,

a ti cuando te miro,

tampoco sé muy bien como mirarte,

si hacerlo con el coraje de quien se hizo grande a tu lado

o con el miedo a que un día, tú también, te me escapes de la manos.

Y llegará Febrero

 

Y llegará febrero, tras enero, y faltará tu sonrisa.

No sonarán tus palmas, ni tus guitarras.

No rugirá tu templo cuando cante tu garganta.

 

Y llegará febrero, pero no habrá cielo de colores tras tus murallas.

No habrá tormenta de bombos y platillos por tus calles,

ni lluvia de papelillos en tus aceras.

 

Y tras enero vendrá febrero, esta vez callado.

No habrá coplas removiendo las conciencias, ni carcajadas a gritos,

ni libertades detrás de un tipo.

 

Y vendrá febrero y callarás como nunca…para soñar más que siempre.

 

Mi querido carnaval, espéranos, por favor, otro año entero.

Nosotros, mientras tanto, seguiremos mirando al horizonte de tu caleta,

arrancando, como siempre, las hojas del calendario,

recordando, como nunca, las coplas que nos dejaste,

prestándote, tras la máscara, de nuevo, nuestra sonrisa,

hasta que llegue, otra vez, un día un nuevo febrero, tras enero.

Poema improvisado

 

Este poema que escribo
no tiene amores, ni dueños,
ha nacido del olvido
al abrigo del frío enero;

nace y muere aquí, en tus manos,
de la nada, sin aviso,
obligado, un día cualquiera
sin saber ni como lo hizo,

como examen del poeta
que afilar su pluma quiso,
sin mar de fondo ni brisa
que cante al oído bajito,

pintando con letras momentos
de pensamientos malditos,
haciendo rimas, contando versos
creación del infinito,

nace para ti, sin miedo,
entre voces, interrumpido,
sucumbe hasta a la rutina
por querer ser él, conmigo.

Este poema que escribo,
no tiene sones, ni sueños,
ha nacido sin sentido,
un día cualquiera, en enero.

Colaboración de esta semana en Poémame

Poesía breve (Parte I)

No sé vosotros, pero a mi me gusta participar en los retos literarios que lanzan amantes de la escritura como nosotros en redes sociales como Twitter (un poema de una imagen, palabras a incluir en un poema, etc). Pero lo efímero de las redes sociales hace que estos poemas, en ocasiones, se pierdan… y creo que es una pena. Así que he pensado recopilar los que vaya haciendo a lo largo del mes y lanzarlos a principios del mes siguiente (Primer proyecto literario de 2021, olé). Obviamente estos dos no son de enero, sino dos al azar de los que hice en los meses finales de 2020, para ver que tal funciona esto jeje. Espero que os gusten 🙂

Poema 1

Cada compás,
compañero, cura con calma la herida
conocida del coplero,

cuando caen las cenizas
del corazón sin consuelo
la copla el alma conquista,

y cosida va, con cinta
color carmín y azul cielo,
y la herida cicatriza
y, de la cicatriz, nace un cuento.

—–

Poema 2

Aullidos nocturnos que callan
cuando tus ojos se acercan,
mirada que sana el alma,
que amansa, suave, mi fiera…

Yo he mirado con tus ojos
en noches de luna llena,
y he descubierto a tu lado
el poder de mi tormenta…

Balance

Y con más pena que gloria se marcha,
con la cabeza agachada y piedras en los zapatos que aún molestan,
debiendo mil cafés de media tarde,
perdiendo las charlas con los amigos, los días con la familia, soñando con días mejores…

Se aleja con la mirada perdida.
Esta vez no mira atrás porque duele demasiado,
nadie llora su partida,
porque no hay recuerdos buenos que empañen todo lo malo.

Se va sin aplausos, solo en casa,
con un pijama de rayas, lleno de miedos y sin sonrisas.

Pero esta vez, más que nunca,
debemos mirarlo, cara a cara
y hasta, quizás, darle las gracias por seguir…
Seguir viendo amaneceres con otros ojos,
seguir mirando a los ojos que están enfrente,
seguir andando, aunque no sepamos muy bien hacia donde
pero sobre todo seguir,
seguir viviendo y haber aprendido que eso, vivir, al final, es lo único que importa. 

Olor a mar

Atrapar un sueño entre las manos,
mientras el alma sonríe, satisfecha,
retar al tiempo, al presente y al pasado,
sentirte viva en la tormenta.

Pasear despacio, saboreando la arboleda
y la luz que se cuela entre las nubes,
en un diciembre cualquiera.

Respirar, tranquila,
sin ataduras de seda,
y que de igual la tarde o la mañana,
no esperar la primavera.

Y ser tú, sin complejos, sin excusas,
sin peros y sin esperas.
Aquí y ahora, contigo,
vivir, de cualquier manera,
sintiendo el olor a mar,
sintiendo el olor a tierra…
gritando, cuando tú quieras.

Aprendí

 

Aprendí a leer poemas, en tus ojos,
a escribir entre los minutos que me robabas
mientras me ibas llenando de vida;
aprendí a escuchar la brisa del viento
detrás del huracán de tu melena,
a bailar cuando tus manos se acercaban,
a mirarte casi sin prisa,
a cantarte sin saber la melodía…

Aprendí de ti, que la vida es una habitación desordenada,
con colores por todas partes
y que de nada vale ordenarla si esta detrás tu sonrisa,
aprendí a ponerle a los muñecos zapatos que le estaban pequeños,
a levantarme aunque esté rota,
a no llorar nunca tu lado…

Aprendí a inventar historias con tus palabras,
que las tardes pueden ser largas o cortas
y que siempre valen la pena las mañanas,
aprendí a darte la mano y sentir ese paz infinita que es tenerte,
a sentirme libre si me llamas…

Y, sobre todo, aprendí
que ese yo que está contigo se hace grande cada día en el azul de tu mirada,
y que obligarme a parar tantas veces si estoy contigo me hace ir despacio,
saboreando la vida, impregnada del olor a paz que había olvidado…
Todo eso y mucho más…aprendí.

Poema. Tras los cristales

El ocaso del otoño
vislumbra tras los cristales
atardeceres perdidos
y, a lo lejos, tempestades;

no hay paz para los descalzos,
ni paraguas que los salve,
la vida se viene, dura,
pisando fuerte la calle;

revoluciones perdidas,
conformismos, malos planes,
agachadas las cabezas,
no queda ni el despertarse…

Yo miró el mundo perdido
derrumbado, sin escape,
y en silencio me preguntó
si acaso puedes salvarme;

tu alzas tu pluma y me gritas:
¡A por ellos, imparables!
Y me despiertan del sueño
las nubes, tras los cristales.

Se está procesando…
¡Bien! Ya estás en la lista.