Dos amores

Me he enamorado de nuevo
cuando moría de amor,
ahora tengo dos amores
dentro de mi corazón.

Una alegre primavera,
la otra, verano de sol,
una, la risa alocada
la otra, ternura y calor.

Abril el loco pasaba
cuando tus ojos al son
de lluvias de primavera,
se abrían como una flor;

y junio de azul templado
se acababa entre color
cuando tus manos llegaron
a agarrarme sin temor.

Dos veces quedé temblando,
anestesiada de amor,
desnuda, sin saber nada,
renaciendo entre dolor;

y conseguisteis dos veces
agrandar el corazón
y ya no hay días, ni noches,
sólo estáis vosotras dos
agarradas de mis manos,
entonando una canción.

Se acerca

El otoño se acerca,
con su vestido gris plata envolviendo las calles,
que se visten de hojas con el traje de un árbol.

El otoño se acerca,
se adormecen las tardes poco a poco sin tregua,
las mañanas despiertan con el grito de un niño.

El otoño se acerca,
el azul de los mares parece un espejismo al calor de los días
que escapan al propio otoño,
días efímeros, reflejo de un verano que se apura.

El otoño se acerca,
la rutina te agarra sigilosa la mano
y se va el sol cansado.

El otoño se acerca… irremediablemente.

Verano en el calendario

Y en este verano que se traga
los días del calendario,
he vuelto a quedarme muda
de tanto amor, a destajo.

En este dulce verano
que sabe a paz, a esperanza,
a amaneceres desnudos,
a la risa de tu infancia,
a tu inocencia bendita,
a tu olor puro en mi cama.

En este mágico verano,
que quisiera fuese eterno,
he pintado de colores
con vuestras manos, mis sueños,
le he dicho al reloj que pare,
mire cara a cara al viento,
he descansado a la sombra
para decir que te quiero,
busqué al diablo buscando
que parara en julio el tiempo…

Pero agosto se va tragando, también,
los días del calendario…

Aprendiendo

Estoy aprendiendo a ir despacio,
a saborear las mañanas,
he matado el reloj a destajo
y avivado de nuevo la llama,

la llama de quererme más que nunca,
de saber que me muero de ganas
por ganar a destiempo las guerras,
aún habiendo perdido batallas,

estoy aprendiendo que se puede
querer más de una vez con todo el alma,
y que cuando el corazón se multiplica
se hacen aún más grandes las miradas,

estoy aprendiendo otros caminos,
los qué pintan vuestros pasos cuando andan,
y que atada a vuestras manos yo soy libre,
estoy aprendiendo… voy andando, poco a poco, sin prisa, sin pausa

Colores de junio

Colores de junio te esperan,
abriendo los nuevos caminos,
despierta el calor y, en la sombra,
se sienta un sombrero… Yo miro,

el azul del cielo, horizonte
y a la luz del sol yo suspiro
mientras sueño tu cara y tus manos,
se va abriendo en silencio el camino;

colores de junio que pintan, las mañanas,
despierta el sonido
al cantar de ese pájaro al vuelo
que se lleva los miedos… Yo pinto,

con colores de junio tu nombre
y te espero al calor, del camino.

Cada instante

Sé libre mientras puedas,

mientras haya un lugar donde perderse

y un cielo azul al que agarrarse.

Sonríe, sonríe siempre,

y aunque el mar haya cambiado la arena por piedras, camina,

y míralo cara a cara, aunque esté bravo,

acércate, porque siempre hay algo hermoso si te acercas.

No sueltes la mano de quien camina contigo,

pues te levantarán cuando te caigas y guiarán tu camino.

Y vive, sólo vive,

saborea cada instante,

porque cada instante es único.

Canto al mes de abril

Pasea bajo la lluvia,

pues, una vez, ya perdimos,

un precioso mes de abril,

sin ataduras, sin llantos,

mira al cielo encapotado

de este loco mes de abril,

loco como el despertar en la cama de un extraño,

inconstante como el aire, que sopla tras el cristal…

Abril de verde esperanza y colorida primavera

que a ratos la sangre altera,

que brillas azul al sol

o te apagas con las nubes

que entran en el salón;

Camina bajo la lluvia

que un pájaro me contó

que este el mes más bonito

que anida en su corazón,

pasea, no tengas miedo,

mójate sin compasión

y seca luego tu pelo

en una mañana al sol;

se libre como la lluvia

que golpea tu cristal

y no pienses por ahora

lo que mañana vendrá…

…porque, al final,

la vida es como este abril…

¿Quién sabe qué pasará?

si vendrá a vernos la lluvia

o el sol, de pronto, saldrá.

Hay playas al Sur

Y te diré,

que hay playas salvajes al Sur,

que son como el Sur cuando es bravo,

como el carácter del Sur,

cuando sacando los dientes ha luchado

porque ese Sur que ves tú,

que sonríe hasta apagado

es ese Sur que aprendió

a crecer, como ese árbol,

en el filo de un abismo,

con el corazón anclado

a la orillita del mar,

mirando al cielo, callado…

En una noche cualquiera

Hoy era un día cualquiera de un año que ya no importa,
la primavera asomaba como hoy, que el aire corta.

Era una noche sin luna que se perdía en tus ojos,
mi mirada se encendía,
se equivocaron tus labios
para sellar mi sentencia.

Hoy era un día cualquiera
pero aún recuerdo tus manos mientras mi alma temblaba,
y todos esos suspiros que me ahogarían después.

Hoy era un día cualquiera como otro día, sin más,
pero quisiste cobrarte los años sin respirar
cada vez que te acercabas,
yo cansada de esperar
sabiendo que no sería lo que pudo ser, sin más.

Y en una noche cualquiera aún llegas sin avisar,
y aún sigo sin comprender
porque viene a mi memoria un recuerdo del ayer
que solo es un espejismo de lo que no pudo ser,
como un relámpago, fuego, vuelves y te vas después.

Yo miro a un lado y doy gracias
de que no pudiese ser.

Colaboración de esta semana en Poémame

Cien historias, mil maneras. Mujer

De pelo gris, o azabache,
rubio como el trigo al sol,
morena como el azúcar,
no me importa que color;

todas con manos valientes,
guerreras de corazón
que luchan cualquier batalla,
siempre hay una o más de dos;

deportivas o tacones,
pisa fuerte, sin dolor
y que tus pasos se escuchen
en el último rincón,

que nadie calle tus gritos,
que nadie apague tu voz,
pues el motor de este mundo
tu garganta lo encendió.

María cruza la calle,
Estela entrega su amor,
Amanda hornea el pescado,
canta en el baño Leonor,

peina a Isabel Esperanza,
sonríe a la vida Asunción,
Carla levanta a los niños,
llega tarde Marisol,

Rosalía da un discurso,
salva una vida Encarnación,
Laura da vida y sonríe,
Matilde coge una flor.

Cien historias, mil maneras
y una única razón:
hacer de este mundo injusto
un mundo un poco mejor.

Mujer, tú en el horizonte
luchando, siempre al calor
de la lumbre que te quema,
sin pausa, sin desazón.
Eres las manos de un mundo
que se muere sin tu voz.