Aprendiendo

Estoy aprendiendo a ir despacio,
a saborear las mañanas,
he matado el reloj a destajo
y avivado de nuevo la llama,

la llama de quererme más que nunca,
de saber que me muero de ganas
por ganar a destiempo las guerras,
aún habiendo perdido batallas,

estoy aprendiendo que se puede
querer más de una vez con todo el alma,
y que cuando el corazón se multiplica
se hacen aún más grandes las miradas,

estoy aprendiendo otros caminos,
los qué pintan vuestros pasos cuando andan,
y que atada a vuestras manos yo soy libre,
estoy aprendiendo… voy andando, poco a poco, sin prisa, sin pausa

Colores de junio

Colores de junio te esperan,
abriendo los nuevos caminos,
despierta el calor y, en la sombra,
se sienta un sombrero… Yo miro,

el azul del cielo, horizonte
y a la luz del sol yo suspiro
mientras sueño tu cara y tus manos,
se va abriendo en silencio el camino;

colores de junio que pintan, las mañanas,
despierta el sonido
al cantar de ese pájaro al vuelo
que se lleva los miedos… Yo pinto,

con colores de junio tu nombre
y te espero al calor, del camino.

Cada instante

Sé libre mientras puedas,

mientras haya un lugar donde perderse

y un cielo azul al que agarrarse.

Sonríe, sonríe siempre,

y aunque el mar haya cambiado la arena por piedras, camina,

y míralo cara a cara, aunque esté bravo,

acércate, porque siempre hay algo hermoso si te acercas.

No sueltes la mano de quien camina contigo,

pues te levantarán cuando te caigas y guiarán tu camino.

Y vive, sólo vive,

saborea cada instante,

porque cada instante es único.

Canto al mes de abril

Pasea bajo la lluvia,

pues, una vez, ya perdimos,

un precioso mes de abril,

sin ataduras, sin llantos,

mira al cielo encapotado

de este loco mes de abril,

loco como el despertar en la cama de un extraño,

inconstante como el aire, que sopla tras el cristal…

Abril de verde esperanza y colorida primavera

que a ratos la sangre altera,

que brillas azul al sol

o te apagas con las nubes

que entran en el salón;

Camina bajo la lluvia

que un pájaro me contó

que este el mes más bonito

que anida en su corazón,

pasea, no tengas miedo,

mójate sin compasión

y seca luego tu pelo

en una mañana al sol;

se libre como la lluvia

que golpea tu cristal

y no pienses por ahora

lo que mañana vendrá…

…porque, al final,

la vida es como este abril…

¿Quién sabe qué pasará?

si vendrá a vernos la lluvia

o el sol, de pronto, saldrá.

Hay playas al Sur

Y te diré,

que hay playas salvajes al Sur,

que son como el Sur cuando es bravo,

como el carácter del Sur,

cuando sacando los dientes ha luchado

porque ese Sur que ves tú,

que sonríe hasta apagado

es ese Sur que aprendió

a crecer, como ese árbol,

en el filo de un abismo,

con el corazón anclado

a la orillita del mar,

mirando al cielo, callado…

En una noche cualquiera

Hoy era un día cualquiera de un año que ya no importa,
la primavera asomaba como hoy, que el aire corta.

Era una noche sin luna que se perdía en tus ojos,
mi mirada se encendía,
se equivocaron tus labios
para sellar mi sentencia.

Hoy era un día cualquiera
pero aún recuerdo tus manos mientras mi alma temblaba,
y todos esos suspiros que me ahogarían después.

Hoy era un día cualquiera como otro día, sin más,
pero quisiste cobrarte los años sin respirar
cada vez que te acercabas,
yo cansada de esperar
sabiendo que no sería lo que pudo ser, sin más.

Y en una noche cualquiera aún llegas sin avisar,
y aún sigo sin comprender
porque viene a mi memoria un recuerdo del ayer
que solo es un espejismo de lo que no pudo ser,
como un relámpago, fuego, vuelves y te vas después.

Yo miro a un lado y doy gracias
de que no pudiese ser.

Colaboración de esta semana en Poémame

Cien historias, mil maneras. Mujer

De pelo gris, o azabache,
rubio como el trigo al sol,
morena como el azúcar,
no me importa que color;

todas con manos valientes,
guerreras de corazón
que luchan cualquier batalla,
siempre hay una o más de dos;

deportivas o tacones,
pisa fuerte, sin dolor
y que tus pasos se escuchen
en el último rincón,

que nadie calle tus gritos,
que nadie apague tu voz,
pues el motor de este mundo
tu garganta lo encendió.

María cruza la calle,
Estela entrega su amor,
Amanda hornea el pescado,
canta en el baño Leonor,

peina a Isabel Esperanza,
sonríe a la vida Asunción,
Carla levanta a los niños,
llega tarde Marisol,

Rosalía da un discurso,
salva una vida Encarnación,
Laura da vida y sonríe,
Matilde coge una flor.

Cien historias, mil maneras
y una única razón:
hacer de este mundo injusto
un mundo un poco mejor.

Mujer, tú en el horizonte
luchando, siempre al calor
de la lumbre que te quema,
sin pausa, sin desazón.
Eres las manos de un mundo
que se muere sin tu voz.

Poesía Breve (Un reto con “defectos”)

¡¡Feliz Lunes!! Hoy vamos por otro reto de los que nos lanzan en redes que da lugar a un poema breve (poemas en un tuit podríamos llamar también a esta sección). En esta ocasión había que utilizar esta frase “el cariño más perfecto es tolerar los defectos”. Y salió este poema 🙂

El cariño más perfecto

es tolerar los defectos,

porque son esos defectos

qué nos hacen imperfectos

los que también hacen únicos

muchos de nuestros momentos.

 

Y así te quiero, mi vida

con virtudes y defectos,

sin prisas, sin perfecciones,

único, parando el tiempo.

Soneto del mes de enero

 

Este mar de enero que sabe
a libertad por momentos,
que adormece el pensamiento
y hasta la razón si cabe;

que ya no hay soles, ni mares
que apaguen este escarmiento,
ni curen los sentimientos,
ni nos inviten a un baile;

pero aquí siento que el tiempo
se ha parado y nos perdona
y no son lastres las horas

y hay sol, y parece un cuento,
y sino es, me lo invento
si estoy contigo aquí, a solas.

 

Colaboración de esta semana en Poémame

Te miro

 

Te miro,

y lo cierto es que ya no se muy bien como mirarte,

si hacerlo con la nostalgia de quien perdió la infancia contigo

o hacerlo con el cariño de quien te tiene, a ratos, en la distancia.

 

Y a veces me sueño dormida en tus brazos,

con esa paz escondida que me regalas,

y temo tu abrazo, tu noche infinita,

tus sueños perdidos, tus rosas marchitas,

y temo, quizás, querer quedarme contigo,

volver al pasado, de días sin abrigo;

 

y puede que tema perder el ahora,

los sones que marca este mar que, escondido,

me salva de sueños rotos, me enseña otros,

me dicta sentencia en la arena del olvido,

me calma, me atrapa, me suelta de nuevo,

se lleva mi alma sin más, mis días heridos…

 

Pero ahora que lo pienso,

a ti cuando te miro,

tampoco sé muy bien como mirarte,

si hacerlo con el coraje de quien se hizo grande a tu lado

o con el miedo a que un día, tú también, te me escapes de la manos.