Eres

Eres el día 6 de Enero para cualquier niño pequeño.

La copla canalla que estalla en Febrero.

La flor que nace en primavera en Marzo.

Esa madrugá en la Plazuela un Jueves de Abril.

Un Miércoles de Feria de Mayo.

El fin de curso de Junio para cualquier estudiante.

Un 7 de Julio para Pamplona.

Esa cerveza fría que te tomas en un chiringuito en Agosto.

Los reencuentros de Septiembre.

Un disparo de trabuco en la sierra a primeros de Octubre.

La calma de Noviembre.

El sol que calienta en pleno Diciembre.

Eres hilo que cose roturas. E

res libertad y sonrisa.

Eres vida.

Inma Villalobos

Hay playas al Sur

Y te diré,

que hay playas salvajes al Sur,

que son como el Sur cuando es bravo,

como el carácter del Sur,

cuando sacando los dientes ha luchado

porque ese Sur que ves tú,

que sonríe hasta apagado

es ese Sur que aprendió

a crecer, como ese árbol,

en el filo de un abismo,

con el corazón anclado

a la orillita del mar,

mirando al cielo, callado…

En una noche cualquiera

Hoy era un día cualquiera de un año que ya no importa,
la primavera asomaba como hoy, que el aire corta.

Era una noche sin luna que se perdía en tus ojos,
mi mirada se encendía,
se equivocaron tus labios
para sellar mi sentencia.

Hoy era un día cualquiera
pero aún recuerdo tus manos mientras mi alma temblaba,
y todos esos suspiros que me ahogarían después.

Hoy era un día cualquiera como otro día, sin más,
pero quisiste cobrarte los años sin respirar
cada vez que te acercabas,
yo cansada de esperar
sabiendo que no sería lo que pudo ser, sin más.

Y en una noche cualquiera aún llegas sin avisar,
y aún sigo sin comprender
porque viene a mi memoria un recuerdo del ayer
que solo es un espejismo de lo que no pudo ser,
como un relámpago, fuego, vuelves y te vas después.

Yo miro a un lado y doy gracias
de que no pudiese ser.

Colaboración de esta semana en Poémame

Microrrelato. Soledad

La vi sentada al filo de un banco. Sola. Mochila a la espalda. Parecía pasear su soledad de un sitio a otro. Llevaba zapatos blancos, ropa fresca de verano y un sombrero. Se sentó, comió, descansó y siguió su camino. La vi alejarse. La perdí de vista. Me pareció un fantasma por un momento. Y me pregunté donde iría. Y pensé…que era cierto…la soledad tenía nombre y forma de mujer. Y también…iba sola…

Soneto del mes de enero

 

Este mar de enero que sabe
a libertad por momentos,
que adormece el pensamiento
y hasta la razón si cabe;

que ya no hay soles, ni mares
que apaguen este escarmiento,
ni curen los sentimientos,
ni nos inviten a un baile;

pero aquí siento que el tiempo
se ha parado y nos perdona
y no son lastres las horas

y hay sol, y parece un cuento,
y sino es, me lo invento
si estoy contigo aquí, a solas.

 

Colaboración de esta semana en Poémame

Te miro

 

Te miro,

y lo cierto es que ya no se muy bien como mirarte,

si hacerlo con la nostalgia de quien perdió la infancia contigo

o hacerlo con el cariño de quien te tiene, a ratos, en la distancia.

 

Y a veces me sueño dormida en tus brazos,

con esa paz escondida que me regalas,

y temo tu abrazo, tu noche infinita,

tus sueños perdidos, tus rosas marchitas,

y temo, quizás, querer quedarme contigo,

volver al pasado, de días sin abrigo;

 

y puede que tema perder el ahora,

los sones que marca este mar que, escondido,

me salva de sueños rotos, me enseña otros,

me dicta sentencia en la arena del olvido,

me calma, me atrapa, me suelta de nuevo,

se lleva mi alma sin más, mis días heridos…

 

Pero ahora que lo pienso,

a ti cuando te miro,

tampoco sé muy bien como mirarte,

si hacerlo con el coraje de quien se hizo grande a tu lado

o con el miedo a que un día, tú también, te me escapes de la manos.

Poema improvisado

 

Este poema que escribo
no tiene amores, ni dueños,
ha nacido del olvido
al abrigo del frío enero;

nace y muere aquí, en tus manos,
de la nada, sin aviso,
obligado, un día cualquiera
sin saber ni como lo hizo,

como examen del poeta
que afilar su pluma quiso,
sin mar de fondo ni brisa
que cante al oído bajito,

pintando con letras momentos
de pensamientos malditos,
haciendo rimas, contando versos
creación del infinito,

nace para ti, sin miedo,
entre voces, interrumpido,
sucumbe hasta a la rutina
por querer ser él, conmigo.

Este poema que escribo,
no tiene sones, ni sueños,
ha nacido sin sentido,
un día cualquiera, en enero.

Colaboración de esta semana en Poémame

Poesía breve (Parte I)

No sé vosotros, pero a mi me gusta participar en los retos literarios que lanzan amantes de la escritura como nosotros en redes sociales como Twitter (un poema de una imagen, palabras a incluir en un poema, etc). Pero lo efímero de las redes sociales hace que estos poemas, en ocasiones, se pierdan… y creo que es una pena. Así que he pensado recopilar los que vaya haciendo a lo largo del mes y lanzarlos a principios del mes siguiente (Primer proyecto literario de 2021, olé). Obviamente estos dos no son de enero, sino dos al azar de los que hice en los meses finales de 2020, para ver que tal funciona esto jeje. Espero que os gusten 🙂

Poema 1

Cada compás,
compañero, cura con calma la herida
conocida del coplero,

cuando caen las cenizas
del corazón sin consuelo
la copla el alma conquista,

y cosida va, con cinta
color carmín y azul cielo,
y la herida cicatriza
y, de la cicatriz, nace un cuento.

—–

Poema 2

Aullidos nocturnos que callan
cuando tus ojos se acercan,
mirada que sana el alma,
que amansa, suave, mi fiera…

Yo he mirado con tus ojos
en noches de luna llena,
y he descubierto a tu lado
el poder de mi tormenta…

¡Silencio!

Las puertas cerradas,
los brazos abiertos,
el mundo se para…
¡Silencio!

Las calles calladas,
dormidos los sueños,
el mundo se para…
¡Silencio!

Voces apagadas,
lágrimas de miedo,
el mundo se para…
¡Silencio!

Y una mariposa
que vuela a lo lejos,
los pájaros cantan,
brilla el sol, ladra el perro,
la vida se pasa…
No hay tiempo.

 

Colaboración de hoy en Poémame

Mientras haya poesía

Poesía, para curar las almas heridas por balas que no son nuestras,
para calmar el desasosiego y amordazar las palabras de odio que nos invaden,
para soñar, en silencio…

Poesía, para alzar las miradas sumidas en la derrota de otras batallas,
para apagar el fuego que nos quema y enloquece,
para vivir, sin miedo…

Poesía, para adormecer los corazones rotos y que duelan menos,
para apartar las manos que cubren los rostros de la vergüenza,
para salvarnos, libres…

…porque el mundo, en esta oscuridad que hemos creado,
ya no tiene salvación,
pero, quizás, sea posible un poco de luz en estas sombras…
…mientras haya poesía.

 

Colaboración de esta semana en Poémame