Aprendí

 

Aprendí a leer poemas, en tus ojos,
a escribir entre los minutos que me robabas
mientras me ibas llenando de vida;
aprendí a escuchar la brisa del viento
detrás del huracán de tu melena,
a bailar cuando tus manos se acercaban,
a mirarte casi sin prisa,
a cantarte sin saber la melodía…

Aprendí de ti, que la vida es una habitación desordenada,
con colores por todas partes
y que de nada vale ordenarla si esta detrás tu sonrisa,
aprendí a ponerle a los muñecos zapatos que le estaban pequeños,
a levantarme aunque esté rota,
a no llorar nunca tu lado…

Aprendí a inventar historias con tus palabras,
que las tardes pueden ser largas o cortas
y que siempre valen la pena las mañanas,
aprendí a darte la mano y sentir ese paz infinita que es tenerte,
a sentirme libre si me llamas…

Y, sobre todo, aprendí
que ese yo que está contigo se hace grande cada día en el azul de tu mirada,
y que obligarme a parar tantas veces si estoy contigo me hace ir despacio,
saboreando la vida, impregnada del olor a paz que había olvidado…
Todo eso y mucho más…aprendí.

El primer reto

Había elegido la asignatura de Escritura Creativa llena de ilusiones, pero también para intentar obligarse a escribir más a menudo, pues el tiempo le estaba robando los lápices de carbón que con tanto esmero había afilado durante toda su vida. La edad, le estaba robando las ilusiones de un sueño de adolescente que nunca vio la luz: ser escritora. Y aquella tarde estaba allí, esperando recibir órdenes cuando aquel joven de ojos azules entró por la puerta.

No quiero que os presentéis, no quiero aún que digáis nada. Solo coged un papel en blanco y contestad a esta pregunta. ¿Qué es para ti, escribir?

La pregunta, cuya respuesta, aparentemente, debía ser fácil, era más compleja de lo que parecía. Y ella, aun sabiendo que, en cierto modo, escribir es un verbo subjetivo, que no para todos significa lo mismo ni significa lo mismo en cada momento, hizo un intento de describir lo que para era escribir (o al menos lo que para ella era escribir). Y de un papel en blanco salió esto….

 

Escribir es explotar con palabras. Alzar la pluma como bandera. Es un romance con el lenguaje, un pacto con la semántica.

Escribir es la satisfacción de que alguien te lea. Es sonreir con letras y llorar con palabras. Es viajar por las nubes. Es soñar en secreto.

Escribir es dibujar nuevos mundos. Disfrazar el ahora. Persuadir el mañana. Inmortalizar el ayer.

Escribir es regalar esperanzas. Volver cuando estás perdido.

Escribir es soledad, es misterio cada noche. Es reinvertarse, despertar, renacer cada momento.

Escribir, son palabras que se clavan

Escribir es libertad….sobre todo libertad, disfrazada, eso si, de poesía de papel..

 

Cuando entregó su ejercicio, estaba llena de vida de nuevo, deseando empezar su próximo reto. ¿Quizás un poema con una palabra escondida? ¿Rimas marcadas? ¿Versos que empiezan por la misma letra? Si alguien osaba retarla ahora mismo, estaba dispuesta a intentarlo…. ¿alguien se anima? 🙂

Lo que perdimos

En aquel momento tenía un libro siempre en la mano y tiempo para leerlo,
ahora tengo cien libros en el cajón y vivo corriendo…
Por eso antes vivía y ahora malvivo,
por eso antes soñaba y ahora no duermo.

En aquel momento tenía una copa de vino en la mano y un reloj que se paraba,
ahora solo tengo agua, para la urgente sed, y un reloj con las pilas gastadas…
Por eso antes vivía y ahora sobrevivo,
por eso antes reía a carcajadas…

En aquel momento guardé una pluma de más en un joyero,
un libro en blanco y una hoja llena de tachones,
por si algún día olvidaba lo importante…

Lo puse bajo llave, con esmero,
guardé con más esmero aún la llave;
y el otro día quise mi joyero
y, matarile, ¿dónde están las llaves?

 

Colaboración día 25 septiembre en poemame.com

Traéte

Tráete amaneceres a mi ventana,
como los que traen tus ojos
cuando la noche se apaga;

trae lluvia de abril, fresca lluvia de abril
a mis manos,
como la que traen tus dedos
a los míos entrelazados,
como la que moja mi cara
y la despierta del letargo;

trae la brisa de verano al mes de agosto,
a cada día acalorado,
brisa que apague el fuego que me quema
cuando tú estás a mi lado,
la brisa que me calma y me sosiega
traéte, de tu mano.

Caminos de otoño

Caminos de otoño, sin prisa, lo sé,
las nubes del tiempo quisieron volver,
pero están tranquilas y si llueve, tal vez,
me compre un paraguas transparente, para ver llover.

Caminos de cobre, historias de ayer,
resuena a lo lejos hasta un viejo tren,
y los pasos despacio van pisando, otra vez,
las hojas caídas de repente, casi sin querer.

Caminos mojados, el viento, vaivén,
reflejo en los charcos de lo que no fue,
y he comprado unas botas y al pisarlos, esta vez,
una voz en silencio ha susurrado, no te vayas, quédate.

 

Os dejo aquí mi última colaboración en Poémame 

¡¡Espero que os guste!!

Cuento rápido. La Flor

Pedro llegó aquella mañana cabizbajo, con la mirada perdida, como triste. El maestro se percató de ello al instante, ¿cómo podía estar aquel niño vivaracho y feliz tan triste aquella mañana? No pudo evitar preguntarte

-Pedro, ¿te pasa algo? ¿estás triste esta mañana?

-Sí maestro, respondió el pequeño con la cabeza agachada.

-¿Y podrás contarle a un viejo que te pasa?

-Pues que descubrí que el mundo es malo, muy malo.

-¿Y cómo es que has descubierto eso, Pedro?

-Esta mañana, al levantarme, oí a mi padre decir que había pasado algo y había muerto mucha gente. También vi a mi hermano llorar mientras le contaba a alguien por teléfono que había pillado a su novia con alguien, no sé muy bien lo que significa eso pero debe ser malo porque él lloraba mucho. Mamá habló con una amiga que le contaba que su marido le había pegado. En la radio decían algo de un cambio en el mundo que estaba haciendo que muchos animales desaparecieran y de camino al cole vi como un hombre malo le pegaba a un pobre perro, y como otro sucio y tirado en el suelo pedía dinero para comer y nadie le hacía caso. Ya sé porque mis padres dicen siempre eso de “calla, que no se entere el niño que luego tiene pesadillas”…no quiero ni imaginarme todas las cosas más que habrá en el mundo que ni siquiera me habrán contado…

El maestro, preocupado, miró por la ventana y vio como los campos de alrededor del colegio seguían tan sucios como siempre, pero cogió a Pedro de la mano y le pidió que le acompañase. Una vez fuera le dijo.

-¿Ves todo esto?

– Claro que lo veo, decía Pedro, otra cosa más mala en el mundo, la gente mala que ensucia el campo y no deja que los animalitos vivan tranquilos.

-Mira bien Pedro, allí, en el centro – indicó el maestro señalando una hermosa flor.

-¡Es una flor! – exclamo Pedro.

-Ves Pedro, hasta en la basura crecen las flores. Y son esas flores las que hacen que merezca la pena vivir.

Pedro frunció el ceño y observó de nuevo a la flor.

-Pero morirá entre tanta basura – dijo.

El profesor sonrió, se acercó a la flor, sacó una bolsa de su chaqueta y empezó a recoger la basura:

-No si otra flor la rescata y cuida de ella….

El pequeño sonrió también y ayudó al maestro a recoger la basura.

Ese día Pedro soñó con campos llenos de flores que desafiaban al mundo.

4 de septiembre

Te he robado 4 días
y ni te has enterado,
vengo a traerte la calma
tras tu querido verano ;

me llevo el sol y la playa
lentamente entre mis manos,
cuando quieras darte cuenta
hasta un charco habrás pisado;

siempre te traigo proyectos
de pereza envenenados,
este año te traigo miedo,
ese que habías olvidado;

pintaré de gris tus días,
me llevo tus pies descalzos,
el relente de la noche
también te lo traigo a ratos;

se que nunca te he gustado
y este año me estás odiando
pues ni rutina te traigo
a tu mundo dislocado,

pero déjame decirte
mientras desnudo este árbol,
que tal como llego paso
la hoja del calendario,

así que sonríe un poquito
aunque ahora cueste tanto;
que septiembre es un suspiro
y ya te veo suspirando…

Colaboración de esta semana en Poémame

Caminar, despacio.

Caminar despacio, saboreando lentamente el café de la mañana, mirando tus pasos mientras caminas, dejando tu huella. Observando la vida por la ventana desde el asiento del copiloto. Escuchando la brisa, sintiendo la lluvia, secándote al sol. 

Caminar lentamente, degustando un vaso de vino antes de la comida, mojando pan en la salsa hasta que se acabe si es de las que te gustan, saboreando el postre. Viendo hervir la leche  y subir el café de media tarde. 

Caminar poco a poco. Abriendo un paragüas transparente para mirar el cielo si llueve. Parando delante de un espejo para mirar tu sonrisa. Mirando otros ojos al cruzarlos, sintiendo la respiración si se acelera. Con los dedos enlazados a otra mano. 

Caminar paso a paso. Parando a bailar una canción que te gusta cuando suena de repente. Mirando las estrellas antes de irte a dormir. Bebiendo agua fresca a media noche en una noche de verano. Apagando el despertador y quedándote un poco más en la cama.

Caminar sin prisa, y vivir, pero vivir de verdad. Que la vida pasa más rápido si vamos corriendo. Detenerse, coger aliento, parar para poder seguir, y volver a caminar, pero despacio. Eso… lo estoy intentando.

…Siempre…

Has vuelto a llamarme, otra vez. A veces me pregunto si alguna vez te fuiste. Creo que habitas en la sombra de mis paredes. Y ya no sé si eres tu quien no me quiere o soy yo la que se ha rendido. Intentarlo otra vez me da pereza…no intentarlo, miedo a sentirme cobarde. Pero me robas o el tiempo o las palabras, y a estas alturas… el tiempo es un bien demasiado escaso, un tesoro escondido en una cueva de difícil acceso de la que ella tiene las llaves para siempre, ya nuca serás lo primero.

Pero si me llamas…si tú me llamas…no sé si puedo negarme… ya te lo dije una vez…

Pero siempre, siempre,

hasta en la sombra más oscura,

hasta en la soledad más absoluta,

hasta en el silencio más triste,

hasta en los momentos en que has cogido ya la toalla, para tirarla…

 

Siempre, aparece una palabra de aliento que te empuja a seguir y te hace preguntarte…

y ahora, ¿dime? ¿cómo puedo dejarte?

 

Bienvenidos, una vez más, a la aventura de las palabras. Pero sabed, y lo advierto, que esta vez serán poesíasdepapel, frágiles, efímeras y puede que….ni siquiera duraderas.