Se acerca

El otoño se acerca,
con su vestido gris plata envolviendo las calles,
que se visten de hojas con el traje de un árbol.

El otoño se acerca,
se adormecen las tardes poco a poco sin tregua,
las mañanas despiertan con el grito de un niño.

El otoño se acerca,
el azul de los mares parece un espejismo al calor de los días
que escapan al propio otoño,
días efímeros, reflejo de un verano que se apura.

El otoño se acerca,
la rutina te agarra sigilosa la mano
y se va el sol cansado.

El otoño se acerca… irremediablemente.

Poema. Tras los cristales

El ocaso del otoño
vislumbra tras los cristales
atardeceres perdidos
y, a lo lejos, tempestades;

no hay paz para los descalzos,
ni paraguas que los salve,
la vida se viene, dura,
pisando fuerte la calle;

revoluciones perdidas,
conformismos, malos planes,
agachadas las cabezas,
no queda ni el despertarse…

Yo miró el mundo perdido
derrumbado, sin escape,
y en silencio me preguntó
si acaso puedes salvarme;

tu alzas tu pluma y me gritas:
¡A por ellos, imparables!
Y me despiertan del sueño
las nubes, tras los cristales.

Procesando…
¡Lo lograste! Ya estás en la lista.

Caminar en días grises

Caminar en días grises,
con el olor a tierra mojada penetrando en los sentidos,
sintiendo la lluvia escaparse de las manos.

Suspirar bajo las nubes,
en un lento divagar de dudas retorciéndose en la mente,
observando caer las hojas, a tus pies, mojados.

Pasear sobre los charcos,
mientras tu sonrisa inocente a saltos, los atropella
y salpicas de vida las hojas secas del otoño.

Y a lo lejos, el recuerdo de un verano diferente,
el mar de fondo, color plomo,
y el fresco viendo que se unen en un romance imposible;

y yo aquí, de tu mano, caminando en días grises,
suspirando bajo las nubes,
paseando sobre los charcos… retando a este otoño que se ensombrece por momentos…

Caminos de otoño

Caminos de otoño, sin prisa, lo sé,
las nubes del tiempo quisieron volver,
pero están tranquilas y si llueve, tal vez,
me compre un paraguas transparente, para ver llover.

Caminos de cobre, historias de ayer,
resuena a lo lejos hasta un viejo tren,
y los pasos despacio van pisando, otra vez,
las hojas caídas de repente, casi sin querer.

Caminos mojados, el viento, vaivén,
reflejo en los charcos de lo que no fue,
y he comprado unas botas y al pisarlos, esta vez,
una voz en silencio ha susurrado, no te vayas, quédate.

 

Os dejo aquí mi última colaboración en Poémame 

¡¡Espero que os guste!!