¡Silencio!

Las puertas cerradas,
los brazos abiertos,
el mundo se para…
¡Silencio!

Las calles calladas,
dormidos los sueños,
el mundo se para…
¡Silencio!

Voces apagadas,
lágrimas de miedo,
el mundo se para…
¡Silencio!

Y una mariposa
que vuela a lo lejos,
los pájaros cantan,
brilla el sol, ladra el perro,
la vida se pasa…
No hay tiempo.

 

Colaboración de hoy en Poémame

Seguiré siendo

Seguiré siendo sombra,
ráfaga callada de viento,
mar embravecido, en calma,
lluvia, sol, rayos y truenos;

seguiré siendo espía en silencio
de tus ojos,
seguiré siendo legión, batalla
por tus besos…
seguiré perdiendo;

seguiré siendo esclava incansable
de los sueños,
seguiré renaciendo a escondidas
con los versos…
seguiré sintiendo;

seguiré siendo loca,
estrella perdida en el cielo,
noche que oscurece y se aclara,
alba, tarde, lucero…

Colaboración de esta semana en Poémame

La Batalla

Y tener fuerzas un día para afilar una espada,
y alzarla arriba, segura, para emprender la batalla.
Batalla a quien sabe dónde,
de sueños rotos esclava,
que se dibuja en tu mente
mientras alzas la mirada
al horizonte.

Y perder el miedo un día para afrontar la venganza,
romper los hilos malditos que te ataban a la cama,
mientras los días se esconden
y pasan las madrugadas
unas tras otras, ausentes,
mientras se viste la luna
de esperanza.

Y enseñar por fin los dientes de unas manos agotadas,
levantarte convencida de que la noche se acaba,
que con esta luz del día
y tu espada envenenada,
ya nadie podrá contigo
y esta vez habrás vencido
la batalla.

 

En honor a todas esas personas que libran una batalla,
especialmente hoy #DiaMundialdelCancerdeMama

¿Sobreviviré?

Se rompió la red, vuelvo a caer,

miles de cristales me cortan,

estoy en el punto de mira

de ametralladoras que me apuntan

y no se porqué.

 

El mundo bajo mis pies se abre.

¿ahora qué?

el futuro se desvanece

y yo no sé que hacer.

 

Los sueños se me escapan de las manos,

mis ojos ya no ven,

lágrimas que podrían llenar océanos,

pies que no se pueden mover,

el miedo los paraliza…

¿Qué podría hacer?

 

¿Y si no puedo dejar de quererte?

¿Sobreviviré?

Eterna oscuridad que me envuelve…

 

Supongo que “si no fue, es porque no tenía que ser”. Solo queda asumirlo…

y caminar, otra vez.

 

Colaboración de Inma Villalobos Pérez

Mientras haya poesía

Poesía, para curar las almas heridas por balas que no son nuestras,
para calmar el desasosiego y amordazar las palabras de odio que nos invaden,
para soñar, en silencio…

Poesía, para alzar las miradas sumidas en la derrota de otras batallas,
para apagar el fuego que nos quema y enloquece,
para vivir, sin miedo…

Poesía, para adormecer los corazones rotos y que duelan menos,
para apartar las manos que cubren los rostros de la vergüenza,
para salvarnos, libres…

…porque el mundo, en esta oscuridad que hemos creado,
ya no tiene salvación,
pero, quizás, sea posible un poco de luz en estas sombras…
…mientras haya poesía.

 

Colaboración de esta semana en Poémame

Poema del bandolero

Me marcho atrás en el tiempo,
no sé si regresaré,
me espera mi bella Sierra
y siempre quiero volver;

voy a olvidar por un rato
la realidad de tener
que responderle a la vida,
siempre, sin desfallecer.

Bandolero, no te vayas,
a la Sierra llévame,
y enséñame que la luna
te enamora con su ser;
dime si hoy la mañana
trae recuerdos del ayer
¿a que huele la esperanza?
¿siempre tocará perder?

Bandolero, dime, amigo,
si la justicia se ve
desde lo alto del monte,
aquí, se perdió también,

y se perdió la batalla,
la lucha y hasta el poder,
el pueblo, ya no es el pueblo,
ovejas son esta vez.

Bandolero, que hermosura
tu caballo caminar,
cuando la Sierra te llora
y no quiere despertar.

Al crujir de las candelas
esta noche soñaré,
bandolero, con tu aroma,
que me embriaga tu querer,

y cuando pasen las horas
y toque entonces volver,
te pensaré en tu montaña
como cuando, aquella vez,
Grazalema te embrujaba
y se enjuagaba tu mirada
pues también te enamorabas
de su blanco, sin querer.

Me marcho atrás en el tiempo
no sé si regresaré,
si no vuelvo, no me esperes
pues con ella moriré.

Dedicado a todos los grazalemeños, los amantes de la Sierra de Grazalema

y su fiesta de los bandoleros

que este año, debido a la pandemia, no podrá celebrarse

Sol de Octubre

El sol de octubre ha pintado
de azul celeste tus playas,
yo me he sentado en tu orilla
esperando, a ver que pasa;

y he sabido con las olas
que libre tu me esperabas,
que querías enseñarme
el latir de tus mañanas;

había que parar, sin miedo,
descansar, una parada,
abrazarme, sonreírte,
mirarte y verte, callada,

libre, como aquel barquito
que despacio navegaba;
sin ataduras, sin miedos,
buscando volar, sin alas…

Lo que perdimos

En aquel momento tenía un libro siempre en la mano y tiempo para leerlo,
ahora tengo cien libros en el cajón y vivo corriendo…
Por eso antes vivía y ahora malvivo,
por eso antes soñaba y ahora no duermo.

En aquel momento tenía una copa de vino en la mano y un reloj que se paraba,
ahora solo tengo agua, para la urgente sed, y un reloj con las pilas gastadas…
Por eso antes vivía y ahora sobrevivo,
por eso antes reía a carcajadas…

En aquel momento guardé una pluma de más en un joyero,
un libro en blanco y una hoja llena de tachones,
por si algún día olvidaba lo importante…

Lo puse bajo llave, con esmero,
guardé con más esmero aún la llave;
y el otro día quise mi joyero
y, matarile, ¿dónde están las llaves?

 

Colaboración día 25 septiembre en poemame.com

Traéte

Tráete amaneceres a mi ventana,
como los que traen tus ojos
cuando la noche se apaga;

trae lluvia de abril, fresca lluvia de abril
a mis manos,
como la que traen tus dedos
a los míos entrelazados,
como la que moja mi cara
y la despierta del letargo;

trae la brisa de verano al mes de agosto,
a cada día acalorado,
brisa que apague el fuego que me quema
cuando tú estás a mi lado,
la brisa que me calma y me sosiega
traéte, de tu mano.

Caminos de otoño

Caminos de otoño, sin prisa, lo sé,
las nubes del tiempo quisieron volver,
pero están tranquilas y si llueve, tal vez,
me compre un paraguas transparente, para ver llover.

Caminos de cobre, historias de ayer,
resuena a lo lejos hasta un viejo tren,
y los pasos despacio van pisando, otra vez,
las hojas caídas de repente, casi sin querer.

Caminos mojados, el viento, vaivén,
reflejo en los charcos de lo que no fue,
y he comprado unas botas y al pisarlos, esta vez,
una voz en silencio ha susurrado, no te vayas, quédate.

 

Os dejo aquí mi última colaboración en Poémame 

¡¡Espero que os guste!!