Poema improvisado

 

Este poema que escribo
no tiene amores, ni dueños,
ha nacido del olvido
al abrigo del frío enero;

nace y muere aquí, en tus manos,
de la nada, sin aviso,
obligado, un día cualquiera
sin saber ni como lo hizo,

como examen del poeta
que afilar su pluma quiso,
sin mar de fondo ni brisa
que cante al oído bajito,

pintando con letras momentos
de pensamientos malditos,
haciendo rimas, contando versos
creación del infinito,

nace para ti, sin miedo,
entre voces, interrumpido,
sucumbe hasta a la rutina
por querer ser él, conmigo.

Este poema que escribo,
no tiene sones, ni sueños,
ha nacido sin sentido,
un día cualquiera, en enero.

Colaboración de esta semana en Poémame

Balance

Y con más pena que gloria se marcha,
con la cabeza agachada y piedras en los zapatos que aún molestan,
debiendo mil cafés de media tarde,
perdiendo las charlas con los amigos, los días con la familia, soñando con días mejores…

Se aleja con la mirada perdida.
Esta vez no mira atrás porque duele demasiado,
nadie llora su partida,
porque no hay recuerdos buenos que empañen todo lo malo.

Se va sin aplausos, solo en casa,
con un pijama de rayas, lleno de miedos y sin sonrisas.

Pero esta vez, más que nunca,
debemos mirarlo, cara a cara
y hasta, quizás, darle las gracias por seguir…
Seguir viendo amaneceres con otros ojos,
seguir mirando a los ojos que están enfrente,
seguir andando, aunque no sepamos muy bien hacia donde
pero sobre todo seguir,
seguir viviendo y haber aprendido que eso, vivir, al final, es lo único que importa. 

Olor a mar

Atrapar un sueño entre las manos,
mientras el alma sonríe, satisfecha,
retar al tiempo, al presente y al pasado,
sentirte viva en la tormenta.

Pasear despacio, saboreando la arboleda
y la luz que se cuela entre las nubes,
en un diciembre cualquiera.

Respirar, tranquila,
sin ataduras de seda,
y que de igual la tarde o la mañana,
no esperar la primavera.

Y ser tú, sin complejos, sin excusas,
sin peros y sin esperas.
Aquí y ahora, contigo,
vivir, de cualquier manera,
sintiendo el olor a mar,
sintiendo el olor a tierra…
gritando, cuando tú quieras.

Aprendí

 

Aprendí a leer poemas, en tus ojos,
a escribir entre los minutos que me robabas
mientras me ibas llenando de vida;
aprendí a escuchar la brisa del viento
detrás del huracán de tu melena,
a bailar cuando tus manos se acercaban,
a mirarte casi sin prisa,
a cantarte sin saber la melodía…

Aprendí de ti, que la vida es una habitación desordenada,
con colores por todas partes
y que de nada vale ordenarla si esta detrás tu sonrisa,
aprendí a ponerle a los muñecos zapatos que le estaban pequeños,
a levantarme aunque esté rota,
a no llorar nunca tu lado…

Aprendí a inventar historias con tus palabras,
que las tardes pueden ser largas o cortas
y que siempre valen la pena las mañanas,
aprendí a darte la mano y sentir ese paz infinita que es tenerte,
a sentirme libre si me llamas…

Y, sobre todo, aprendí
que ese yo que está contigo se hace grande cada día en el azul de tu mirada,
y que obligarme a parar tantas veces si estoy contigo me hace ir despacio,
saboreando la vida, impregnada del olor a paz que había olvidado…
Todo eso y mucho más…aprendí.

Diciembre

Diciembre azul y blanco, de sonrisa apagada.
De deseos y esperanzas, de momentos marchitos,
de palabras heladas.

Diciembre de recuerdos, de repasos, de nostalgias,
de canciones tristes, de paz disfrazada.
De silencios ruidosos,
de tiempo que se escapa.

Diciembre gris y rojo, de fría mirada.
De abrazos y encuentros, de adiós,
de lágrimas olvidadas.

Diciembre de burbujas, de ilusión amarga,
de minutos cortos y largas mañanas.

Diciembre odiado, querido.
Final, y principio mañana.

Colaboración de esta semana en Poémame

Poema. Tras los cristales

El ocaso del otoño
vislumbra tras los cristales
atardeceres perdidos
y, a lo lejos, tempestades;

no hay paz para los descalzos,
ni paraguas que los salve,
la vida se viene, dura,
pisando fuerte la calle;

revoluciones perdidas,
conformismos, malos planes,
agachadas las cabezas,
no queda ni el despertarse…

Yo miró el mundo perdido
derrumbado, sin escape,
y en silencio me preguntó
si acaso puedes salvarme;

tu alzas tu pluma y me gritas:
¡A por ellos, imparables!
Y me despiertan del sueño
las nubes, tras los cristales.

Se está procesando…
¡Bien! Ya estás en la lista.

¡Silencio!

Las puertas cerradas,
los brazos abiertos,
el mundo se para…
¡Silencio!

Las calles calladas,
dormidos los sueños,
el mundo se para…
¡Silencio!

Voces apagadas,
lágrimas de miedo,
el mundo se para…
¡Silencio!

Y una mariposa
que vuela a lo lejos,
los pájaros cantan,
brilla el sol, ladra el perro,
la vida se pasa…
No hay tiempo.

 

Colaboración de hoy en Poémame

Seguiré siendo

Seguiré siendo sombra,
ráfaga callada de viento,
mar embravecido, en calma,
lluvia, sol, rayos y truenos;

seguiré siendo espía en silencio
de tus ojos,
seguiré siendo legión, batalla
por tus besos…
seguiré perdiendo;

seguiré siendo esclava incansable
de los sueños,
seguiré renaciendo a escondidas
con los versos…
seguiré sintiendo;

seguiré siendo loca,
estrella perdida en el cielo,
noche que oscurece y se aclara,
alba, tarde, lucero…

Colaboración de esta semana en Poémame

La Batalla

Y tener fuerzas un día para afilar una espada,
y alzarla arriba, segura, para emprender la batalla.
Batalla a quien sabe dónde,
de sueños rotos esclava,
que se dibuja en tu mente
mientras alzas la mirada
al horizonte.

Y perder el miedo un día para afrontar la venganza,
romper los hilos malditos que te ataban a la cama,
mientras los días se esconden
y pasan las madrugadas
unas tras otras, ausentes,
mientras se viste la luna
de esperanza.

Y enseñar por fin los dientes de unas manos agotadas,
levantarte convencida de que la noche se acaba,
que con esta luz del día
y tu espada envenenada,
ya nadie podrá contigo
y esta vez habrás vencido
la batalla.

 

En honor a todas esas personas que libran una batalla,
especialmente hoy #DiaMundialdelCancerdeMama

¿Sobreviviré?

Se rompió la red, vuelvo a caer,

miles de cristales me cortan,

estoy en el punto de mira

de ametralladoras que me apuntan

y no se porqué.

 

El mundo bajo mis pies se abre.

¿ahora qué?

el futuro se desvanece

y yo no sé que hacer.

 

Los sueños se me escapan de las manos,

mis ojos ya no ven,

lágrimas que podrían llenar océanos,

pies que no se pueden mover,

el miedo los paraliza…

¿Qué podría hacer?

 

¿Y si no puedo dejar de quererte?

¿Sobreviviré?

Eterna oscuridad que me envuelve…

 

Supongo que “si no fue, es porque no tenía que ser”. Solo queda asumirlo…

y caminar, otra vez.

 

Colaboración de Inma Villalobos Pérez