Que vamos a hacer sin ti…

Que vamos a hacer sin ti. En este septiembre absurdo que olvidó comprar acuarelas para ir pintando papelillos y miel para aclarar gargantas. 

Que vamos a hacer sin ti. Cuando llegue octubre y no sumemos nuevos nombres de agrupaciones a nuestras mentes expectantes que buscan en cada nombre una pista de algún tipo indescifrable. 

Que vamos a hacer sin ti. ¿Cómo me como las castañas de noviembre escuchando coplas sin pensar en las siguientes?. Di, ¿cómo arranco la última hoja del calendario en diciembre llena de esos tachones rojos de ilusión que esperaban tus guitarras? A mi, que lo que más me gusta de la Navidad es saber que nos esperas tras la puerta… Dime, ahora, ¿qué vamos a hacer sin ti?

Que haremos sin ese enero disfrazado de febrero que resucita nuestro espíritu y pone a hervir nuestra sangre. Sin ese primer levantar del telón que alza también nuestras manos, nuestras almas, nuestras ganas, nuestra sonrisa… Sin las mágicas luces de tu teatro, ni el rugir del gallinero.

Qué haremos sin tus coplas en la distancia cuando la noche nos busca. Sin que rompas en soledad el silencio de nuestra casa. Sin las ojeras del lunes (y del martes, y del miércoles…) en el trabajo (si ni trabajo tenemos). Sin el pellizco de tu pluma.

Qué haremos sin esa ironía canalla del pasoble chirigotero, ni esos poemas eternos de tus comparsas. Sin tus tangos de ilusiones ni tu parodia entre risa. Sin pasacalles benditos, chivatos del tipo antes de tiempo. Sin los cuchillos que cortan el aire que respiramos.

¿Que haremos Cádiz, qué haremos?. Sin tus calles disfrazadas en febrero…

…y se escuchó una voz….

 

…NO QUEJARSE QUE ESTE AÑO NOS LO HEMOS LLEVADO AL CIELO     

(y algo os dejaremos ;))